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Monthly Archives: April 2013

Pueblo tupé (Parte 1) Por favdi

Eso fue ciertamente lo menos esperado, la tienda, una absoluta incoherencia para quien espera un periódico. Periódico, medio para informar sólo una respuesta la clave que daría el pase a revolver de quién era el coche negro semi-brillante estacionado en aquellas calles empedradas y que decían que Agustín había estado ahí con sus gafas de media luna recargado en la ventanilla de celdas de hierro de la tienda, observando la repisa de periódicos.
Preguntas qué relación hay entre un coche semi nuevo de clases más altas y Agustín. Contarlo sería aplacar esa neurona dispuesta a sangrar de mis dedos hasta romper mis uñas.
Bueno pero lo diré, era una mañana soleada. Agustín con sus gafas de media luna sonrió a la primera mujer que se encontraba ahí. En un descuido ella entregó sus llaves. Agustín miró con un brillo en sus ojos lo que acababa de posarse en sus manos; miró la hora, la chica dijo que tenía que irse. Tomó un periódico del revistero, cubrió su cabeza. Corrió.
El viejo que se encontraba detrás de la ventanilla gritó maliciosamente reclamando el pago de su impreso. Agustín hizo una señal de calma con la mano y entregó unos centavos al desesperado anciano
—¿Sabes quién es esa chica?
—Nadie lo sabe, todos los días hace lo mismo pero siempre un caballero paga. Ahora le tocó a usted. Seguramente le ha dejado un regalo.
Agustín hurgó en los bolsillos rápidamente comprobando que aun estaban las llaves y contestó.
—No lo creo ¿Por qué dice eso?
El viejo rió y sacó un arma la cual posó sobre la cabeza de Agustín
—Por esto.
Agustín se estremeció y levanto las manos
—Está bien, está bien, tranquilo, dime que tengo que hacer.
—Espera a que lleguen los periódicos de mañana. Yo no vendo periódicos. Llegan y tengo que entregarlos así que no quiero más preguntas sobre eso.
Dicho esto el viejo cerró la ventanilla, los relojes se aceleraron.
El viento revolvió cada partícula de polvo de los pisos y paredes de aquél pueblillo.
Agustín subió al coche, era suyo, el viento, las llaves y la ausencia de humanos decían que subiera y así lo hizo. Introdujo las llaves pero el coche no encendió.
Por fuera era una belleza, sin embargo se dio cuenta de que era lo contrario. La cabeza de un asiento rodó intempestivamente hacia la derecha y reveló en su interior una mota de cabellos de mujer. Agustín lo tomó en sus manos. Los vidrios comenzaban a empañarse. Limpió con la otra palma el vidrio a la vez que sus gafas de media luna se rompían.
Salió del coche, no había nadie pero a lo lejos divisó la sombra de aquella mujer ya cambiada de vestimenta y un cabello nuevo. Agustín dedujo que era una peluca. La mujer se acercó y dijo señalando con el rostro la ventanilla de la tienda.
—¿Así que esperas el periódico?
—¿Quién eres tú?
Ella le dio la espalda, se reacomodó la peluca y cruzó los brazos
—¿Quieres saber quién soy o de quién es el coche? En dado caso lo que te interesa es el coche y sólo puedo responder una pregunta.
—Acertijos, la chica acertijos eh? ¿Para quién trabajas? ¿Este cabello es tuyo?
No respondió pero se removió la peluca. No respondió pero Agustín lo interpretó como un no.
—Lindo cabello
—No menciones eso, decídete por una pregunta de una buena vez, antes de que llegue el periódico.
Mi querido lector se cuestionará cual era la mejor pregunta que podía hacer Agustín ¿Preguntar cuando no había un motivo aparente? Preguntar cuando aquel pueblo ahora fantasma había sido Ajeno a Agustín por 25 años. El regreso para él significaba encontrar aquel hogar donde había crecido pero no por los recuerdos o alguna cosa perteneciente a la emoción…necesitaba dinero. Buscaba adueñarse de alguna propiedad.

pueblotupe

Autor: Favdi

 
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Posted by on April 13, 2013 in DOSIS

 

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