RSS

Category Archives: DOSIS

DOSIS, ESCRITOS MIOS, OCURRENCIAS
HISTORIAS QUE NACEN DE UN SIMPLE GRÁFICO CAPTADO POR LA RETINA X)

Pueblo tupé (parte 2)

El regreso para él significaba encontrar aquel hogar donde había crecido pero no por los recuerdos o alguna cosa perteneciente a la emoción…necesitaba dinero. Buscaba adueñarse de alguna propiedad aunque quizá necesitara un poco de amor a la vida, algo que excitara sus neuronas.
Finalmente analizó el rostro de la chica. Primero la nariz aguileña mezcla de griega. Luego la boca, finalmente los ojos. Alguien que obligaba sólo hacer una pregunta, formular una oración, no respondería con exactitud a excepción de un sí o un no así que dijo:
¿El dueño del coche y del periódico son la misma persona?
—Sí, volteo la cabeza — y ahora más vale que dejes esos cabellos ahí, no creo que le guste la idea.
La chica volvió a irse y Agustín la siguió. Ella entró a una casa y Agustín tuvo que resistir la idea de meterse también su instinto le decía que era lo mejor .Sin embargo desde lejos divisó como ella se miraba en el espejo y comenzaba a cortar su cabello azul el cual posteriormente lanzó a una chimenea encendida. Agustín alzó la cabeza y vio como por encima salía un humo azulado.
Fue lo último que Agustín distinguió porque el humo de la chimenea nubló sus ojos y sus pasos volvieron a la tienda sin ni siquiera saber por qué sólo sabía que tenía que esperar el periódico.
Y allá lejos. Fátidi conversaba con otro hombre
—No está dispuesto a arriesgar el cuello, ya te lo dije
—Pero no es arriesgar, Bartolomew no nos debería hacer esto
—¿Qué? ¿Seguir dejando que nos quedemos calvos?¿ Recolectar cada cabello a cambio de nuestras vidas?
—Bartolomew sólo sigue viviendo por su cabello por más que esté pegado todo el tiempo a Jhon. Eso no solucionará nada, jamás lo traicionaría.
—¿Y qué me dices de ese hombre?¿Ves alguna solución en él?
—No lo sé, ya le di indicaciones de que espere el periódico
—Pues tendrá que ser porque ya me cansé de actuar de agente con la menor voluntad

Agustín de nuevo recargado en la repisa con las gafas de media luna y en aproximadamente 3 horas 33 minutos que esperó, no llegó periódico alguno sin embargo un avión de papel se estrelló contra sus cabellos rizados. Era un a anuncio de peluquería, sí de alguien que vendía pelucas.
Ahora las cosas empezaban a encajar inexorablemente todo era referente a esos cabellos. El dueño de aquél coche parecía ser invisible y disfrutar de los mensajes con suspenso, de los ambientes de misterio.
Pero aquellos sucesos inesperados no podían ser partícipes en la vida de Agustín así que recordando su objetivo inicial caminó dirección a ese antiguo hogar por una colina empedrada.
En el camino se encontró un par de ramas ya sin hojas pero con algunos restos de cabello humano.
Agustín ignoraba cada vestigio de cabello, no quería caer en la trampa y no hacerse de su objetivo que era la propiedad.

Después de caminar y de que el sol parecía deslizar sus últimos rayos, Agustín divisó un tejado sobre una puerta de cristal que marcaba la separación de un jardín y un hogar.
Agustín se acercó pensando encontrar un lugar inhabitado pero encontró un niño pegado con la nariz en el cristal. La sorpresa fue mayor cuando observó que el niño estaba sin cabello, sin cabello y un labio cortado.
Se llevó una mayor sorpresa cuando el chiquillo le abrió sin ni siquiera hacer una pregunta. Ahora empezaba a reconocer por qué lo reconocía cada individuo de aquél pueblo casi fantasma: ellos no tenían cabello…¿identidad? Agustín nunca había sido vanidoso en ese aspecto pero deduciendo que finalmente es lo que se buscaría de él, no lo permitiría
— ¿Quién más está contigo, chiquillo?
— El niño grito y giró un poco — No sé pero así es mejor
Sirvió agua de un jarrón transparente y se lo entregó. Agustín la bebio y lo relajó bastante. años
— ¿Y qué decía el periódico de hoy? — preguntó aquél niño de unos 9 años como si ya fuera un poco más adulto
— Con que a ti también te han metido en ese rollo del periódico eh? Gracias por el agua y gracias por la estancia pero yo no he venido aquí a esos alborotos — se detuvo y frunció el entrecejo — ¿Qué le pasó a tu pelo?
— No lo sé — Se encogió de hombros — Papá y mamá son igual a mí, debe ser tradición familiar
El tono de su voz dejaba entrever que aquél chiquillo realmente estaba dominado, manipulado y programado para decir eso
— ¿Y dónde están ellos?,tus padres
Al mismo tiempo que esperaba una respuesta caminó con la espera de encontrar alguna antigua pertenencia. Encontró un baúl lleno de tijeras, luego volteó a la chimenea y el mismo humo que había presenciado en la casa de la mujer, salía ahora de aquí.
Se asomó por la ventana, se oían unos ruedas de carroza y un crujido se oyó en la mesa de madera.
—Bueno chiquillo, es hora de ue me digas que pasa, ¿a qué se dedican tus padres?
— Ellos no están, abuelo viene a veces. Él siempre quiso ser peluquero, tiene una tienda.
Un conjunto de flashazos recorrió la mente de Agustín.
Miró el anciano reclamando sus pagos, el coche, el momento en que llegó a ese pueblo…Giró los ojos en esa urgencia de capturar más respuestas y encontró una caja que contenía papeles, aviones, aviones de papel iguales al que se le había estrellado en la cara.
— Así que tú me lanzaste ese avión ¿es cierto?
El niño como repuesta colocó un avión en las manos de Agustín.
Agustín lo examinó. Contenía un artículo que hablaba sobre las propiedades del cabello y a un lado una fotografía de un hombre sonriente, de aspecto peculiar y barba roja que miraba hacia un espejo. Elementos todos extraños pero no ajenos, las piezas seguían encajando aún más. Volvió a oírse un crujido de carreta. Golpearon la puerta y se estrelló. La carreta había roto la puerta de madera.
El corazón palpitó a cierta frecuencia por encima de lo normal.
La tablas empezaron a caerse y ocultaron a Agustín de la presencia de dos extraños no tan desconocidos.
La mujer y el hombre antes vistos tomaron por los hombros al niño mientras le susurraban algo a los oídos. Por en medio de las maderas los ojos del hombre captaron como ellos examinaban rápidamente, cerraban las ventanas y tomaban el niño de las manos y se alejaban por el horizonte brincando por encima de los restos de la carreta.

Una mañana despejada y nueva. El sol era perfecto para secar la ropa. Los días transcurrieron y Agustín optó por comenzar una nueva vida en ese hogar pues ciertamente satisfacía necesidades básicas que en otro sitio no había.
Espacio, unos techos caseros y cómodos, 3 pisos, cada uno con una habitación que incluía dos literas, ventanas transparentes (hoy ya no tanto) pero que dejaban ver el horizonte lleno de montañas, una nevera llena de comida, corriente eléctrica (al menos para dicho artefacto). Lo único que extrañaba a veces era esa compañía aún fuera inauspil e impenetrable, por lo menos superficial. Quería rozar palabras con la lengua y en ocasiones lo intentaba abriendo la ventana principal mientras sacaba un plato con ambos brazos en horizontal.
“AQUÍ TIENES AQUÍ TIENES AQUÍ ESTOY”
Pero se detenía cuando empezaba a recapacitar, tomar consciencia, avergonzarse un poco de si mismo y decidir que empezaba a llegar poco a poco a la locura.
Así que fue repasando las cosas poco a poco, tomó los últimos restos de la carretilla y los usó como leña para el fuego por las noches mientras meditaba por las noches. Nunca había entendido la absurdez de todo lo sucedido tres años atrás: Cabellos, coche, periódico…ese viejo…, esa mujer, ese chiquillo.
Se sentó en la mecedora y sus ojos se cerraron mientras la noche sucedía.
Al despertar mientras tendía su ropa un ruido de agua cayendo se escuchó. Agustín alzó la mirada, el agua se estaba tirando y junto a él un niño de unos 12 años.
Cuando las miradas se cruzaron a cerca de unos 7 metros de distancia se reconocieron al instante. Era el mismo chiquillo que tiempo atrás le había abierto las puertas.
El niño hizo con una mano a un lado el mantel y dijo
— ¿Por qué te tardaste tanto tiempo?
— ¿Por qué te has ido tú? ¿Y a dónde?
— Mis padres ya murieron, eran los únicos habitantes que quedaban por aquí. La tienda ya no se abrió más. Mis papás creían que estaríamos a salvo pero hoy después de años, ese maldito infeliz se ha salido con la suya.

Agustín se dio cuenta de que si antes el niño daba la impresión de ser adulto, ahora sin duda se le veía bastante más maduro
—Sólo quedamos tú, yo….y él.

 
Leave a comment

Posted by on May 11, 2013 in DOSIS

 

Pueblo tupé (Parte 1) Por favdi

Eso fue ciertamente lo menos esperado, la tienda, una absoluta incoherencia para quien espera un periódico. Periódico, medio para informar sólo una respuesta la clave que daría el pase a revolver de quién era el coche negro semi-brillante estacionado en aquellas calles empedradas y que decían que Agustín había estado ahí con sus gafas de media luna recargado en la ventanilla de celdas de hierro de la tienda, observando la repisa de periódicos.
Preguntas qué relación hay entre un coche semi nuevo de clases más altas y Agustín. Contarlo sería aplacar esa neurona dispuesta a sangrar de mis dedos hasta romper mis uñas.
Bueno pero lo diré, era una mañana soleada. Agustín con sus gafas de media luna sonrió a la primera mujer que se encontraba ahí. En un descuido ella entregó sus llaves. Agustín miró con un brillo en sus ojos lo que acababa de posarse en sus manos; miró la hora, la chica dijo que tenía que irse. Tomó un periódico del revistero, cubrió su cabeza. Corrió.
El viejo que se encontraba detrás de la ventanilla gritó maliciosamente reclamando el pago de su impreso. Agustín hizo una señal de calma con la mano y entregó unos centavos al desesperado anciano
—¿Sabes quién es esa chica?
—Nadie lo sabe, todos los días hace lo mismo pero siempre un caballero paga. Ahora le tocó a usted. Seguramente le ha dejado un regalo.
Agustín hurgó en los bolsillos rápidamente comprobando que aun estaban las llaves y contestó.
—No lo creo ¿Por qué dice eso?
El viejo rió y sacó un arma la cual posó sobre la cabeza de Agustín
—Por esto.
Agustín se estremeció y levanto las manos
—Está bien, está bien, tranquilo, dime que tengo que hacer.
—Espera a que lleguen los periódicos de mañana. Yo no vendo periódicos. Llegan y tengo que entregarlos así que no quiero más preguntas sobre eso.
Dicho esto el viejo cerró la ventanilla, los relojes se aceleraron.
El viento revolvió cada partícula de polvo de los pisos y paredes de aquél pueblillo.
Agustín subió al coche, era suyo, el viento, las llaves y la ausencia de humanos decían que subiera y así lo hizo. Introdujo las llaves pero el coche no encendió.
Por fuera era una belleza, sin embargo se dio cuenta de que era lo contrario. La cabeza de un asiento rodó intempestivamente hacia la derecha y reveló en su interior una mota de cabellos de mujer. Agustín lo tomó en sus manos. Los vidrios comenzaban a empañarse. Limpió con la otra palma el vidrio a la vez que sus gafas de media luna se rompían.
Salió del coche, no había nadie pero a lo lejos divisó la sombra de aquella mujer ya cambiada de vestimenta y un cabello nuevo. Agustín dedujo que era una peluca. La mujer se acercó y dijo señalando con el rostro la ventanilla de la tienda.
—¿Así que esperas el periódico?
—¿Quién eres tú?
Ella le dio la espalda, se reacomodó la peluca y cruzó los brazos
—¿Quieres saber quién soy o de quién es el coche? En dado caso lo que te interesa es el coche y sólo puedo responder una pregunta.
—Acertijos, la chica acertijos eh? ¿Para quién trabajas? ¿Este cabello es tuyo?
No respondió pero se removió la peluca. No respondió pero Agustín lo interpretó como un no.
—Lindo cabello
—No menciones eso, decídete por una pregunta de una buena vez, antes de que llegue el periódico.
Mi querido lector se cuestionará cual era la mejor pregunta que podía hacer Agustín ¿Preguntar cuando no había un motivo aparente? Preguntar cuando aquel pueblo ahora fantasma había sido Ajeno a Agustín por 25 años. El regreso para él significaba encontrar aquel hogar donde había crecido pero no por los recuerdos o alguna cosa perteneciente a la emoción…necesitaba dinero. Buscaba adueñarse de alguna propiedad.

pueblotupe

Autor: Favdi

 
Leave a comment

Posted by on April 13, 2013 in DOSIS

 

Tags:

¿Hay motivo?

HAY MOTIVO PARA MIRAR LAS ESTRELLAS, PINTAR O DESAGARRARME EN MIS PENSAMIENTOS? NUNCA LO PENSÉ DE ESTÁ MANERA PERO UNA VEZ QUE CONOZCO LA ESTRELLA, DE NUEVO SE TRANSFORMA EN FUGAZ…

 
Leave a comment

Posted by on February 1, 2013 in DOSIS